sábado, 24 de mayo de 2008

Vértigo



El vértigo de un azote

Abrázame,
lazo con el que me atrapas.
Déjame asirme al vértigo de un azote
como aquel que nos despierta al mundo
y me enredo al tuyo,
la palma abierta de tu mano,
mi piel rendida sobre tus rodillas,
navegando al timón de tus deseos.




Gorriones en mi boca


Cantan mis manos tu piel,

tacto estremecido,
que al calor de mis labios
renace en pétalos de fresa.

Es el sabor del deseo perro
de tus dedos en mi boca,
gorriones en tu arboleda
que proclaman en mi lengua
la delicia de tu nombre.

Pura Salcedo

No hay comentarios: