
No fué para mí...
Ya lo suponía.
Pero sé engañarme
también con mentiras
y jugar al juego
de la falsa dicha,
que a veces me olvido
-ya ves si soy niña-
que estaba jugando
a que me querías.
Ernestina de Champourcín, única representante femenina de la Generación del 27
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