
Nos enseñan desde pequeñas a creer en los cuentos y en los principes azules que nos rescataran de altas torres, a creer que la rana, si la besamos se convertirá en un apuesto principe, que nos cuidará, protegerá y nos amará hasta el fín de nuestros días, que seremos felices y comeremos perdices... pero nadie nos ha contado lo que pasa cuando besamos al principe y se convierte en rana... o peor aún, en un asqueroso sapo...
princiep
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