
"Se había convertido en un acontecimiento anual. Hoy el destinatario de la flor cumplía ochenta y dos años. Al llegar el paquete, lo abrió y le quitó el papel de regalo. Acto seguido, cogió el teléfono y marcó el número de un ex comisario de la policía criminal que, tras jubilarse, se había ido a vivir a orillas del lago Siljan. Los dos hombres no sçolo tenían la misma edad, sino que habían nacido el mismo día, lo cual, teniendo en cuenta las cirucnstancias, sólo podia considerarse una ironía. El comisario, que sabía que la llamada se produciría tras el reparto del corro, hacia las once de la mañana, esperaba tomándose un café. Este año el teléfono sonó a las diex y media. Lo cogió y dijo <
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