[...] Durante muchos años me ha atormentado el remordimiento por haber invocado a los leprosos para que se comieran ese energúmeno que estaba haciendo daño a mi madre, porque cuando acudí aterrorizado al oír sus gritos, vi cómo mi padre, desangelado e impotente, se abalanzaba sobre el hermano Salvador que estaba a horcajadas sobre ella, que se protegía el rostro con las manos para evitar el aliento de aquel puerco que hocicaba en su escote. Mi padre había salido del armario.
[...] Mi padre padre parecía un alfeñique comparado con la corpulencia del hermano Salvador. Mi madre se arrodilló junto al cuerpo tendido de mi padre y cuando me acerqué me acogió en el amasijo desvalido que formaba y mantuvo nuestros cuerpos apretados como si quisiera ocultarnos de todas las miradas. Cuando mi padre tuvo fuerzas suficientes para abrazarnos a su vez, los tres comenzamos un llanto que lo recuerdo como si hubiera durado varios años. Pero no hubo años para todos. El armario, el escondite, las mentiras y todos los silencios habían llegado a su fin.
[...] Ahora ya no sé que recuerdo, porque aunque veo a mi padre sentado a horcajadas en el alféizar de una de las ventanas del pasillo, aunque le oigo despedirse de nosotros con una voz dulce y serena, mi madre dice que se arrojó al vacío sin pronunciar una palabra.
Cuarta derrota:1942 o Los girasoles ciegos
[...] Mi padre padre parecía un alfeñique comparado con la corpulencia del hermano Salvador. Mi madre se arrodilló junto al cuerpo tendido de mi padre y cuando me acerqué me acogió en el amasijo desvalido que formaba y mantuvo nuestros cuerpos apretados como si quisiera ocultarnos de todas las miradas. Cuando mi padre tuvo fuerzas suficientes para abrazarnos a su vez, los tres comenzamos un llanto que lo recuerdo como si hubiera durado varios años. Pero no hubo años para todos. El armario, el escondite, las mentiras y todos los silencios habían llegado a su fin.
[...] Ahora ya no sé que recuerdo, porque aunque veo a mi padre sentado a horcajadas en el alféizar de una de las ventanas del pasillo, aunque le oigo despedirse de nosotros con una voz dulce y serena, mi madre dice que se arrojó al vacío sin pronunciar una palabra.
Cuarta derrota:1942 o Los girasoles ciegos
"Los girasoles ciegos"(2004) novela del escritor Alberto Méndez (1941-2004) ganadora del Premio Nacional de Narrativa de 2005 y llevada al cine por Jose Luis Cuerda en 2008 con Maribel Verdú, Javier Cámara, Raúl Arévalo y Roger Príncep.
gira
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