viernes, 27 de agosto de 2010

La palmera levantina

palmera



La palmera levantina,
la columna que camina.
La palmera... la palmera...

La palmera levantina,
la que otea la marina,
la mediterránea era.

La que atrapa la primera
ráfaga de primavera,
la primera golondrina.

La que araña a los luceros
y se ciñe los encajes de las nubes
a los zancos datileros.

La que brinda sol en grano al verderol.
La que se arroja de bruces contra el sol.

El magnifico incensario
que se mece solitario.
La palmera... la palmera...

Al final de una colina,
contra azul extraordinario...
La palmera levantina.

La palmera, lo primero
que ve el ojo marinero
de los mares del levante.

La palmera la que encuna
el arcángel de la luna
la palmera de alicante.

Vedla, fina, palpitar en el confín
vedla, presa, en la retina de Azorín.

Como manos compañeras
al dejar mis anchos valles
y marchar de una mentira bella en pos,
como manos,
desde fondos de horizontes y colinas
me dijeron las palmeras
levantinas:
"¡Adios!!





Miguel Hernández (El rayo que no cesa)
J.M. Serrat (Hijo de la luz y de la sombra)


palmera

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